Cada generación ve cómo cosas que antes definían un estilo de vida o una cultura son enterradas por nuevos tiempos. Los devotos quedarían consternados cuando se cerró el oráculo de Delfos, los japoneses cuando su emperador renunció a la divinidad o los caballeros cuando las armas de fuego arrumbaron las armaduras.
Veo por televisión una entrevista en la que se dice que las ganaderías ovina y caprina en España están a punto de desaparecer. Mi vecino Juan, que es pastor, acaba de vender su rebaño de setenta cabras porque no saca dinero para alimentarlas. Mis hijos ya no verán su hato bloqueando la carretera cuando más prisa tiene uno, ni las verán tampoco tomando el sol en las laderas.
Parece que el campo se acaba. El conocimiento, el paisaje, el oficio de tantos siglos se perderá para siempre y viviremos, sea donde sea, como en ciudades, todas cada vez más iguales. Sólo algunos podrán irse de fin de semana a un turismo rural que enseñará usos muertos del pasado como una reliquia que sólo vale para el entretenimiento fugaz.
Cada generación ve cómo se pierden cosas del pasado, pero, ay, nunca al ritmo de hoy. O quizá me estoy haciendo viejo y este mundo me va siendo cada vez más ajeno.
viernes, 27 de febrero de 2009
miércoles, 25 de febrero de 2009
> La frase
Antonio del Castillo, padre de Marta, la chica sevillana presuntamente asesinada por un antiguo novio, después de entrevistarse con Zapatero ha hecho unas declaraciones. Parece que el presidente le dijo que reformar la Constitución para incluir la cadena perpetua es muy difícil. El padre, sin embargo, recordó que previsiblemente se modificará para cambiar la sucesión al trono, y añadió algo parecido a: “Los españoles van a dormir igual de bien o de mal con un rey o con una reina. Pero no van a poder dormir con una hija menos”.
Sin intención de banalizar la situación que la provoca, la frase es espléndida, pero mi comentario es: sí y no.
Sí: con frecuencia la casta política hace un uso intensivo del principio de Pareto (le dedican el 80% del esfuerzo a cosas con un 20% de interés general).
Sí: como padre que ha perdido una hija de una forma vil, le entiendo.
No: por casi todo lo demás. En España y en otros países de nuestro entorno, las penas tienen un carácter educativo, por lo que una cadena perpetua con carácter educativo sería un oxímoron. Aun así, si en España existiese la cadena perpetua su hija habría sido asesinada de la misma forma, en tanto que el presunto autor, que se sepa, no tiene antecedentes por hechos similares. Tampoco tiene la cadena perpetua, ni la pena de muerte, un carácter disuasorio; basta pensar en un país como EE.UU. donde se impone con cierta profusión y sin embargo no dejan de crecer los delitos violentos más graves.
Respecto de la sucesión de la Corona, a mí efectivamente es algo que no me altera el sueño, pero tampoco me lo alteran los presupuestos de la Junta de Andalucía y sin embargo ahí están y tienen que estar. Lo que sí me puede alterar el sueño es la injusticia, e injusto me parece, aunque sea una injusticia entre algodones y representativa, que a iguales méritos un príncipe le gane por la mano a su hermana mayor sólo por el hecho de ser varón. Y esto sí se puede, y se debe, cambiar.
Sin intención de banalizar la situación que la provoca, la frase es espléndida, pero mi comentario es: sí y no.
Sí: con frecuencia la casta política hace un uso intensivo del principio de Pareto (le dedican el 80% del esfuerzo a cosas con un 20% de interés general).
Sí: como padre que ha perdido una hija de una forma vil, le entiendo.
No: por casi todo lo demás. En España y en otros países de nuestro entorno, las penas tienen un carácter educativo, por lo que una cadena perpetua con carácter educativo sería un oxímoron. Aun así, si en España existiese la cadena perpetua su hija habría sido asesinada de la misma forma, en tanto que el presunto autor, que se sepa, no tiene antecedentes por hechos similares. Tampoco tiene la cadena perpetua, ni la pena de muerte, un carácter disuasorio; basta pensar en un país como EE.UU. donde se impone con cierta profusión y sin embargo no dejan de crecer los delitos violentos más graves.
Respecto de la sucesión de la Corona, a mí efectivamente es algo que no me altera el sueño, pero tampoco me lo alteran los presupuestos de la Junta de Andalucía y sin embargo ahí están y tienen que estar. Lo que sí me puede alterar el sueño es la injusticia, e injusto me parece, aunque sea una injusticia entre algodones y representativa, que a iguales méritos un príncipe le gane por la mano a su hermana mayor sólo por el hecho de ser varón. Y esto sí se puede, y se debe, cambiar.
martes, 24 de febrero de 2009
<< Inciso 5: ¡Ha dimitido el ministro Bermejo! Pero lo importante no es que haya dimitido él, sino que ha dimitido alguien. Desde la extinción de los dinosaurios que abrieron un hueco a los mamíferos no se producía una noticia igual (aunque esta dimisión se quedará como hecho aislado y no tendrá la trascendencia de la de los dinosaurios). Ahora sólo queda que dimitan Miguel, Magdalena y Bibian@ para subir la nota media. ¿Alguno de ustedes les puede invitar a una cacería? >>
> Disfrutar con el infortunio
Este fin de semana pasado he tenido la suerte de disfrutar con un espléndido artículo de Microbolsa (http://www.rankia.com/blog/microbolsa/2009/02/morir-de-exito.html) y otro de José Catalán (http://spanish.safe-democracy.org/2009/02/20/el-brusco-final-de-la-transicion-espanola/). Hablan de cosas tristes, pero ambos expresan lo que muchos (pesimistas) creemos.
El primero explica que los países socialistas ejercieron un beneficioso influjo en la repartición de la riqueza en las sociedades occidentales, porque éstas, para evitar el descontento social y la adhesión al otro bando, propiciaron la universalización del bienestar. Acabado el enemigo, la repartición de la riqueza está siendo menor, los ricos son más ricos y las clases medias más pobres, y puede (iba a escribir ‘a lo peor’) esto desemboca en inestabilidad social.
El segundo artículo, quizá asumiendo demasiadas cosas por demostrar y en un tono algo panfletario, viene a decir que podemos considerar finalizada la transición española y que debemos dar paso a una regeneración política trascendental si no queremos vernos a la cola de Europa y en proceso de ‘italianización’ institucional y política.
Disfruto leyendo opiniones estimulantes como éstas, bien expresadas, y que se salen de la barra de Viena de todos los días. Microbolsa por desgracia publica poco para las ansias de los que le seguimos, Arcadi Espada empalaga a veces con las recetas en francés de Sacha, y para el resto hay que buscar y tener suerte.
Por cierto y por si a alguien le interesa, estoy de acuerdo con los dos articulistas, pero creo que nada cambiará hasta que todo vaya muchísimo peor y alguien se suba a una colina. Ánimo y suerte.
El primero explica que los países socialistas ejercieron un beneficioso influjo en la repartición de la riqueza en las sociedades occidentales, porque éstas, para evitar el descontento social y la adhesión al otro bando, propiciaron la universalización del bienestar. Acabado el enemigo, la repartición de la riqueza está siendo menor, los ricos son más ricos y las clases medias más pobres, y puede (iba a escribir ‘a lo peor’) esto desemboca en inestabilidad social.
El segundo artículo, quizá asumiendo demasiadas cosas por demostrar y en un tono algo panfletario, viene a decir que podemos considerar finalizada la transición española y que debemos dar paso a una regeneración política trascendental si no queremos vernos a la cola de Europa y en proceso de ‘italianización’ institucional y política.
Disfruto leyendo opiniones estimulantes como éstas, bien expresadas, y que se salen de la barra de Viena de todos los días. Microbolsa por desgracia publica poco para las ansias de los que le seguimos, Arcadi Espada empalaga a veces con las recetas en francés de Sacha, y para el resto hay que buscar y tener suerte.
Por cierto y por si a alguien le interesa, estoy de acuerdo con los dos articulistas, pero creo que nada cambiará hasta que todo vaya muchísimo peor y alguien se suba a una colina. Ánimo y suerte.
lunes, 23 de febrero de 2009
> El mundo de la pederastia
Hace algunos años en una reunión de trabajo un compañero empezó diciendo eso tan exculpatorio de “-¡Hay que ver cómo se pasa la gente! Os voy a contar un chiste de las niñas de Alcàsser que me han contado. ¡La hostia!…”.
Ayer el periódico ‘El Mundo’, en su separata de Crónica, publicaba unas fotos de una sonriente niña japonesa de 11 años en bikini que parecía a punto de ser sodomizada. Titulaba el periódico: “¿Cómo estas fotos pueden ser legales?”. En Japón parece que sólo son punibles si muestran explícitamente el sexo o los pechos. Creo que bastaba una breve descripción para ahorrarnos esas fotos y descender un escalón más en la miseria.
En ‘El País’ de ayer hablaban de la difícil coyuntura de los periódicos ante la crisis y de su necesidad de buscar nuevas fórmulas para sobrevivir.
Ayer el periódico ‘El Mundo’, en su separata de Crónica, publicaba unas fotos de una sonriente niña japonesa de 11 años en bikini que parecía a punto de ser sodomizada. Titulaba el periódico: “¿Cómo estas fotos pueden ser legales?”. En Japón parece que sólo son punibles si muestran explícitamente el sexo o los pechos. Creo que bastaba una breve descripción para ahorrarnos esas fotos y descender un escalón más en la miseria.
En ‘El País’ de ayer hablaban de la difícil coyuntura de los periódicos ante la crisis y de su necesidad de buscar nuevas fórmulas para sobrevivir.
domingo, 22 de febrero de 2009
> Magdalena fría
Aunque parezca que es broma, no lo es. Magdalena Álvarez, ministra de fomento (quedan feas las minúsculas, pero no me sale en mayúsculas), se ha ido a Siberia para estudiar qué hacen allí cuando hace frío. Lo anunció este viernes en RNE. Supongo que no quiere que la próxima vez que un frente polar llegue a Madrid le coja desprevenida, aunque si nos ceñimos a lo que explicó (sic) en el parlamento (se me hacen difíciles las mayúsculas), volvería a ocurrir todo exactamente igual, como en ‘Atrapado en el tiempo’ (Groundhog Day, el ‘día de la marmota’).
La ministra (ya saben lo de las mayúsculas) dijo.
“Si la borrasca cambió de una forma impredecible no lo pueden predecir. Pero si no los predicen los que lo tienen que predecir, ¿cómo piensan ustedes que lo vamos a predecir aquellos que estamos esperando la predicción? Creo que ha quedao exactamente en su sitio.”
La ministra (ya saben lo de las mayúsculas) dijo.
sábado, 21 de febrero de 2009
> Mendigos
Cuando llegué a Málaga a principios de los ochenta no me extrañó ver mendigos aquí y allá por las calles, porque de donde yo venía los había a cientos. En Madrid me sorprendió que hubiera tan pocos, o que se conformaran con hurgar en los contenedores de basura pudiendo conseguir efectivo tan sólo sentándose en el suelo con un cartel escrito a boli y un cazo desportillado. En Bilbao era inaudito: no encontré ninguno.
Algunos años más tarde se empezó a sentir mala conciencia por la triste visión de niños pequeños y sucios pidiendo por las calles. Se hablaba de que los alquilaban, los drogaban y los mantenían en esclavitud. Entonces, casi de la noche a la mañana, los mendigos desaparecieron de las calles de Málaga y lo más señero que uno podía encontrar eran vagabundos hurgando en la basura como en Madrid.
Hoy he hecho una excursión al centro de Málaga y los he vuelto a ver sentados en las puertas de supermercados y en las entradas de las iglesias. Supongo que la economía los ha vuelto a escupir a las calles y la conciencia social se preocupa por otras cosas, porque no creo que sea una cuestión de libertad individual. O sí, si uno quiere quedarse tranquilo.
Algunos años más tarde se empezó a sentir mala conciencia por la triste visión de niños pequeños y sucios pidiendo por las calles. Se hablaba de que los alquilaban, los drogaban y los mantenían en esclavitud. Entonces, casi de la noche a la mañana, los mendigos desaparecieron de las calles de Málaga y lo más señero que uno podía encontrar eran vagabundos hurgando en la basura como en Madrid.
Hoy he hecho una excursión al centro de Málaga y los he vuelto a ver sentados en las puertas de supermercados y en las entradas de las iglesias. Supongo que la economía los ha vuelto a escupir a las calles y la conciencia social se preocupa por otras cosas, porque no creo que sea una cuestión de libertad individual. O sí, si uno quiere quedarse tranquilo.
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