Hay frases hechas, muchas, para no pensar; de la misma forma que hay floreros, muchos, que no son bonitos, sólo ocupan un lugar y cumplen una función. Nadie te va a llamar ni va a pensar en ti.
Cuando escuchas esas palabras tienes que aceptar que acabas de morir y que por suerte tienes que iniciar una nueva vida sin memoria de la anterior. No sé: toma la costumbre de desayunar en un bar leyendo el periódico, dormir la siesta o pasear con el perro, pero no abrigues la esperanza de seguir vinculado a alguien que te ha soltado esa fresca para no pensar; no le has merecido ni el esfuerzo de un impulso eléctrico neuronal nuevo, sino uno ya gastado por la convención.
“Al lugar donde has sido feliz / no debieras tratar de volver”.
martes, 29 de enero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
> Minimalismo
Todo mínimo: el espacio que ocupan los libros, las familias, los teléfonos móviles, el número de espermatozoides, los ordenadores, los sueldos, las prestaciones públicas, los pisos, las vacaciones, las distancias, los coches… Y no se lo achaquen todo a la crisis, que pasará.
Antes uno creía saber si una persona era culta por la extensión de su biblioteca; hoy en cualquier eBook caben miles de títulos. Las casas tienen ahora menos metros y menos habitaciones de las que solían, las familias son más pequeñas. Millones de personas tendrán una vejez estrecha, muchas no habrán cotizado para aspirar a una pensión. En un futuro cercano, con el triunfo del minimalismo, con los chantajes de la tecnología, ¿cómo crearemos una opinión? Para tener opiniones hay que tener holgura y tiempo; si no, lo que se tiene es ira o resignación. El hueco lo ocupa el eslogan.
Nos hacemos viejos, qué bien cuadra esa frase tan repetida de que nuestros hijos serán los primeros que vivan peor que sus padres. Bueno, en realidad eso ya ha ocurrido antes, pero pensábamos que era cosa del pasado que ahora nos arrolla.
Antes uno creía saber si una persona era culta por la extensión de su biblioteca; hoy en cualquier eBook caben miles de títulos. Las casas tienen ahora menos metros y menos habitaciones de las que solían, las familias son más pequeñas. Millones de personas tendrán una vejez estrecha, muchas no habrán cotizado para aspirar a una pensión. En un futuro cercano, con el triunfo del minimalismo, con los chantajes de la tecnología, ¿cómo crearemos una opinión? Para tener opiniones hay que tener holgura y tiempo; si no, lo que se tiene es ira o resignación. El hueco lo ocupa el eslogan.
Nos hacemos viejos, qué bien cuadra esa frase tan repetida de que nuestros hijos serán los primeros que vivan peor que sus padres. Bueno, en realidad eso ya ha ocurrido antes, pero pensábamos que era cosa del pasado que ahora nos arrolla.
martes, 15 de enero de 2013
> Por qué yo no reciclo
Sé que decir que si te engañan una vez es culpa ajena y que si te engañan por una segunda vez es culpa tuya, es una vaga excusa. En realidad hablo de la desmoralización.
Cuando hace tiempo instalaron por vez primera contenedores específicos para diferentes tipos de residuos, yo fui de los primeros cándidos en utilizarlos. En casa perdía el tiempo clasificando en diferentes bolsas el vidrio, el cartón y el metal. Los contenedores no estaban cerca de casa, pero me tomaba la molestia de acercarme como un buen ciudadano.
Pasaron un par de años y me enteré que con la misma meticulosidad con la que yo clasificaba las basuras, el ayuntamiento lo juntaba todo en la recogida: aún no estaban preparados para la selección, pero valoraban muy positivamente el interés cívico de los residentes.
Donde vivo ahora no hay contenedores específicos para una población de unas trescientas personas; los más cercanos están a un par de kilómetros. Como no voy a pensar mal de nuestros gobernantes, supongo que no es importante reciclar, sino que sólo es una operación cosmética para recabar fondos europeos de esto o de aquello, y que a la postre estos residuos acaban todos mezclados junto con lavadoras, pilas y teléfonos en los vertederos de los alrededores de la gran ciudad. No hay contenedores selectivos para la moral gastada por el uso, es por ello que acaba junto con las raspas de pescado, las hojas de lechuga y los yogures caducados.
Cuando hace tiempo instalaron por vez primera contenedores específicos para diferentes tipos de residuos, yo fui de los primeros cándidos en utilizarlos. En casa perdía el tiempo clasificando en diferentes bolsas el vidrio, el cartón y el metal. Los contenedores no estaban cerca de casa, pero me tomaba la molestia de acercarme como un buen ciudadano.
Pasaron un par de años y me enteré que con la misma meticulosidad con la que yo clasificaba las basuras, el ayuntamiento lo juntaba todo en la recogida: aún no estaban preparados para la selección, pero valoraban muy positivamente el interés cívico de los residentes.
Donde vivo ahora no hay contenedores específicos para una población de unas trescientas personas; los más cercanos están a un par de kilómetros. Como no voy a pensar mal de nuestros gobernantes, supongo que no es importante reciclar, sino que sólo es una operación cosmética para recabar fondos europeos de esto o de aquello, y que a la postre estos residuos acaban todos mezclados junto con lavadoras, pilas y teléfonos en los vertederos de los alrededores de la gran ciudad. No hay contenedores selectivos para la moral gastada por el uso, es por ello que acaba junto con las raspas de pescado, las hojas de lechuga y los yogures caducados.
martes, 8 de enero de 2013
> Los recortes eran esto
Estas navidades hemos escuchado la grabación de las llamadas de auxilio al SAMUR tras la tragedia en el Madrid Arena. Sólo sé lo que escuché, no soy juez (y esto es importante decirlo).
La persona que atendió la llamada no tenía ni idea de lo que estaba diciendo. Pedía a los amigos de las víctimas que las llevaran a tal o cual dirección, a centenares de metros. No se molestó en calmar a sus interlocutores. No mostró ningún interés cuando le dijeron que alguien estaba muriéndose.
Al día siguiente nos enteramos que esta persona era conductor de coche oficial del ayuntamiento, y que por los recortes había sido recolocado, recibió un cursillo y le pusieron al otro lado de la línea telefónica a gestionar emergencias. Francisco, que así se llama esta persona, declaró en su disculpa que no tenía ni experiencia ni ‘don de palabra’.
Pero no se preocupen, que nadie ha perdido su puesto de trabajo.
La persona que atendió la llamada no tenía ni idea de lo que estaba diciendo. Pedía a los amigos de las víctimas que las llevaran a tal o cual dirección, a centenares de metros. No se molestó en calmar a sus interlocutores. No mostró ningún interés cuando le dijeron que alguien estaba muriéndose.
Al día siguiente nos enteramos que esta persona era conductor de coche oficial del ayuntamiento, y que por los recortes había sido recolocado, recibió un cursillo y le pusieron al otro lado de la línea telefónica a gestionar emergencias. Francisco, que así se llama esta persona, declaró en su disculpa que no tenía ni experiencia ni ‘don de palabra’.
Pero no se preocupen, que nadie ha perdido su puesto de trabajo.
martes, 18 de diciembre de 2012
> Mi carro me lo robaron
El señor que se llevó el carro de la compra de Mercadona tiene miedo de que otro señor parecido se lo robe a él, por eso lo ata con una cadena a una farola, y ahí se queda hasta que sale de su casa para usarlo.
No tiene coche, así que se acerca con el carrito hasta el supermercado que le apetece, lo llena, y lo acerca hasta el portal de su casa. Por desgracia no puede subirlo hasta su cocina, porque en el portal, qué desconsideración, hay escaleras y no rampa para sillas de ruedas (no pagaron la derrama).
El carrito no ha pasado la ITV, y eso que lleva meses candado a su farola. La policía pasa con frecuencia para poner vallas contra los coches que desaprensivos aparcan junto a la acera, pero hacen como que no ven el carrito y su cadena.
Al otro lado de la calle, a diez metros, está un elegante El Corte Inglés. Hablamos, cómo no, de la calle Séptimo Miau de Málaga.
martes, 11 de diciembre de 2012
> Uno de los nuestros
Se ha convertido en lugar común de las redes sociales y de los comentarios de barra de bar que los políticos son unos sinvergüenzas y aprovechados. Por desgracia no me encuentro con argumentos para combatir razonadamente esa idea, aunque desde un punto de vista estadístico habría que matizar: ‘no todos’.
Aun así, añadiré: que sobre todo parecen unos incapaces (con excepciones que se pueden contar con los dedos de una oreja) y un fiel reflejo de la sociedad en la que viven.
Que sí: que son tan necios como los que no recogen las cacas de sus mascotas, como los que defraudan a Hacienda, como los que se cuelan en las colas o fuman en los ascensores, como los que no piden el IVA en las facturas, como los que intentan meterla doblada y que se las apañe otro, como los que tiran desperdicios desde la ventanilla del coche y aparcan en los pasos de peatones, como los que se alegran de la desgracia ajena, como los que aspiran a vivir de sus padres, como los que van en chándal por la calle, como los que se llevan los jabones de los hoteles, como los que dicen usted no sabe quién soy yo: quizá como usted y como yo.
Aun así, añadiré: que sobre todo parecen unos incapaces (con excepciones que se pueden contar con los dedos de una oreja) y un fiel reflejo de la sociedad en la que viven.
Que sí: que son tan necios como los que no recogen las cacas de sus mascotas, como los que defraudan a Hacienda, como los que se cuelan en las colas o fuman en los ascensores, como los que no piden el IVA en las facturas, como los que intentan meterla doblada y que se las apañe otro, como los que tiran desperdicios desde la ventanilla del coche y aparcan en los pasos de peatones, como los que se alegran de la desgracia ajena, como los que aspiran a vivir de sus padres, como los que van en chándal por la calle, como los que se llevan los jabones de los hoteles, como los que dicen usted no sabe quién soy yo: quizá como usted y como yo.
martes, 4 de diciembre de 2012
> Democracia y excelencia
Escuchaba por la radio el comentario de una locutora sobre una encuesta de las canciones de Miliki, el payaso recientemente fallecido.
La locutora explicaba que los oyentes debían votar qué canción les gustaba más. Luego añadió: “- Así sabremos cuál es la mejor canción del cómico que nos ha dejado”.
Quizá estamos tan acostumbrados que ni nos damos cuenta. Pero podemos observar que se está equiparando ‘lo mejor’ con ‘lo más votado’. Aparte del hecho de que miles de moscas sí pueden estar equivocadas, el voto es la expresión de un razonamiento subjetivo, mientras que ‘lo mejor’ es la excelencia según un criterio objetivable (que no objetivo).
El pasado día 25, la mayoría del pueblo catalán votó a CiU, ¿eso hace a Artur Mas el mejor? El PP valenciano obtuvo mayoría absoluta en las autonómicas, ¿eso convirtió a Camps en el mejor? (Lo mismo con el PSOE andaluz y Griñán). ¿Fue mejor el VHS que el Betamax?, ¿Windows que iOS?
La opinión de la mayoría no convierte el agua en vino ni la mentira en verdad, aunque las razones prácticas nos inclinen a aceptarlo. Pero hombre, resistamos.
La locutora explicaba que los oyentes debían votar qué canción les gustaba más. Luego añadió: “- Así sabremos cuál es la mejor canción del cómico que nos ha dejado”.
Quizá estamos tan acostumbrados que ni nos damos cuenta. Pero podemos observar que se está equiparando ‘lo mejor’ con ‘lo más votado’. Aparte del hecho de que miles de moscas sí pueden estar equivocadas, el voto es la expresión de un razonamiento subjetivo, mientras que ‘lo mejor’ es la excelencia según un criterio objetivable (que no objetivo).
El pasado día 25, la mayoría del pueblo catalán votó a CiU, ¿eso hace a Artur Mas el mejor? El PP valenciano obtuvo mayoría absoluta en las autonómicas, ¿eso convirtió a Camps en el mejor? (Lo mismo con el PSOE andaluz y Griñán). ¿Fue mejor el VHS que el Betamax?, ¿Windows que iOS?
La opinión de la mayoría no convierte el agua en vino ni la mentira en verdad, aunque las razones prácticas nos inclinen a aceptarlo. Pero hombre, resistamos.
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