Muchas miles de personas habían ido ese domingo de agosto a la playa en Torremolinos. Miles venían de otras ciudades, incluso miles de otros países: habían gastado mucho dinero con la esperanza de disfrutar del mar.
Ese día hacía calor, pero nadie se atrevió a bañarse. Todo el mundo estaba en la orilla, mirando. No había tiburones, ni una mancha de gasoil, sino medusas, miles, y por eso nadie se metió en el agua. Era el segundo domingo de agosto con el mismo panorama, y no me quedé a averiguar si iba a haber un tercero.
En ciertos países cuando esto ocurre despliegan unas redes que acotan zonas de baño seguras. Pero aquí no. Serán esos países los que viven del turismo y no se pueden permitir el lujo de que los turistas se vuelvan a su país y comenten a sus amigos que con el calor que hacía no se podían bañar, sólo mirar desde la orilla cómo las medusas disfrutaban de sus vacaciones.
martes, 11 de septiembre de 2012
lunes, 3 de septiembre de 2012
> Ecce homo, ecce natio
Cómo no hablar de esta serpiente de verano. Hasta cadenas internacionales se han desplazado al lugar de los hechos, quizá no para reírse, pero sí para socarronear a costa de estos españoles naíf e intervenidos.
En cualquier país que se precie, no se hubiera considerado la opción de acudir a una ‘restauradora vocacional’, pero si tal hubiera sido el caso con las consecuencias que conocemos, el asunto se habría zanjado con la pena y la vergüenza del pueblo, una multa y la restauración de lo perdido.
Pero aquí no. Una aficionada, con el permiso del párroco, provoca un desaguisado que no pone colorado a nadie. Es más, todo son apoyos a la vecina, instauración de premios de pintura con el nombre de la localidad, cámaras de televisión, jotas… La restauradora aficionada ha puesto a Borja en el mapa, sí, pero para que se la recuerde por un despropósito que a pocos parece importar: que se hable de uno, aunque sea mal. Nunca pasa nada.
En una entrevista a los que pacientes hacían largas colas para ver el Ecce Homo, muchos decían preferir el ‘nuevo’ al original: ¡país!
La noticia: http://www.abc.es/20120825/cultura/abci-eccehomo-colas-201208251340.html
En cualquier país que se precie, no se hubiera considerado la opción de acudir a una ‘restauradora vocacional’, pero si tal hubiera sido el caso con las consecuencias que conocemos, el asunto se habría zanjado con la pena y la vergüenza del pueblo, una multa y la restauración de lo perdido.
Pero aquí no. Una aficionada, con el permiso del párroco, provoca un desaguisado que no pone colorado a nadie. Es más, todo son apoyos a la vecina, instauración de premios de pintura con el nombre de la localidad, cámaras de televisión, jotas… La restauradora aficionada ha puesto a Borja en el mapa, sí, pero para que se la recuerde por un despropósito que a pocos parece importar: que se hable de uno, aunque sea mal. Nunca pasa nada.
En una entrevista a los que pacientes hacían largas colas para ver el Ecce Homo, muchos decían preferir el ‘nuevo’ al original: ¡país!
La noticia: http://www.abc.es/20120825/cultura/abci-eccehomo-colas-201208251340.html
jueves, 2 de agosto de 2012
> Vacaciones: Requiescat In Pace
Observen la inclinación de la hamaca: ni mantener derecha la cámara puedo. Necesito unas vacaciones, aunque no lo sean (nunca lo son, siempre es superlativo lo imaginado a lo vivido).
A la vuelta de septiembre volverán las exclusivas, las fotos inéditas, la inquisición de las nuevas y pésimas costumbres, el rechinar de dientes y el crujir de huesos (los míos). Al menos esa es la intención, pero siempre es superlativo lo imaginado a lo vivido.
A la vuelta de septiembre volverán las exclusivas, las fotos inéditas, la inquisición de las nuevas y pésimas costumbres, el rechinar de dientes y el crujir de huesos (los míos). Al menos esa es la intención, pero siempre es superlativo lo imaginado a lo vivido.
jueves, 26 de julio de 2012
> Era una persona
No debemos olvidar que el muchacho que aparece en una fotografía de época tuvo nombre y apellidos, aunque no vengan al caso. Si no fuera por el uniforme podríamos decir que estudiaba el bachiller o era aprendiz en la tienda de ultramarinos de su tío. No parece por sus rasgos que fuera de temperamento duro, ni tan siquiera que tuviera un carácter mínimamente marcado.
Podemos presumir que tenía hermanos y familia, pero seguro que tuvo un padre y una madre abnegados: cuando tenía cólicos, cuando le salieron los dientes, cuando las fiebres y hubo que llamar de urgencia al médico. Tenía un futuro por hacer, el que fuera, y debería haberse muerto de viejo en una mecedora. Sin embargo no tenía el suficiente dinero como para pagar a otro que fuera en su lugar y un día, cuando nunca había pasado ni una noche fuera de casa, le llamaron a filas, le vistieron el uniforme y lo metieron en la oscura bodega de un barco con destino al norte de África. Allí le dieron una somera instrucción, varias bofetadas y mala alimentación y unos generales creídos de sí mismos lo enviaron junto con otros miles en dirección a Alhucemas, a la que nunca llegó.
Calzaba alpargatas. No importa nada si fue en Annual, en Dar Drius o Monte Arruit: miles como él murieron a cuchilladas, descuartizados, de un disparo o quemados vivos. La crueldad quizá fuera pareja a la de los legionarios posando con cabezas de rifeños degollados. Mientras los soldados huían despavoridos, los comisionistas y los generales tomaban vermú en el club hípico de Melilla. Se calcula que cerca de diez mil españoles murieron en apenas quince días de ese verano de 1921.
Podemos presumir que tenía hermanos y familia, pero seguro que tuvo un padre y una madre abnegados: cuando tenía cólicos, cuando le salieron los dientes, cuando las fiebres y hubo que llamar de urgencia al médico. Tenía un futuro por hacer, el que fuera, y debería haberse muerto de viejo en una mecedora. Sin embargo no tenía el suficiente dinero como para pagar a otro que fuera en su lugar y un día, cuando nunca había pasado ni una noche fuera de casa, le llamaron a filas, le vistieron el uniforme y lo metieron en la oscura bodega de un barco con destino al norte de África. Allí le dieron una somera instrucción, varias bofetadas y mala alimentación y unos generales creídos de sí mismos lo enviaron junto con otros miles en dirección a Alhucemas, a la que nunca llegó.
Calzaba alpargatas. No importa nada si fue en Annual, en Dar Drius o Monte Arruit: miles como él murieron a cuchilladas, descuartizados, de un disparo o quemados vivos. La crueldad quizá fuera pareja a la de los legionarios posando con cabezas de rifeños degollados. Mientras los soldados huían despavoridos, los comisionistas y los generales tomaban vermú en el club hípico de Melilla. Se calcula que cerca de diez mil españoles murieron en apenas quince días de ese verano de 1921.
jueves, 19 de julio de 2012
> Resumen
Los hospitales no son alegres, a lo sumo soportables con resignación. Una de las cosas que los hacen tan tediosos es que los pacientes sólo pueden tener fantasías sexuales, leer si acaso, ver la televisión y pocas cosas más.
Hay franjas horarias por fortuna inéditas para mí, pero que una estancia hospitalaria te pueden revelar. Telecinco siempre sorprenderá con ese afán de superarse a sí misma por abajo. En el programa de la modesta Ana Rosa (AR) hablan de otro programa en el que chicos buscan novi@: pocas veces se puede describir mejor con menos palabras. Vean la entrada del mozo.
“Gay, fashion victim, que nunca ha leído un libro, busca novio”.
Por favor, cuídense, no vayan a caer enfermos y acaben en un hospital viendo AR por las mañanas.
jueves, 12 de julio de 2012
> Profesor nuevo
Ayer nuestro presidente del Gobierno anunció más medidas de recorte. Con muchas estoy de acuerdo, pero con una en particular no. Se trata de suprimir la paga extra de Navidad a los funcionarios.
Debo empezar diciendo que no soy funcionario. Y sin embargo estoy en desacuerdo con esta medida porque es la manera fácil de ahorrarse unos millones, porque crea inseguridad en los hogares, porque retrae aún más el consumo, porque afecta a un colectivo ya modesto y afectado, porque castiga a quien no tiene la culpa, porque es hacer justo lo contrario de lo que decía el PP en su programa electoral.
Llevo varios días instalado en el Club del Pesimista, tomando vermú. Esto no tiene remedio, cerrarán más empresas, aumentará el delito y la corrupción, no paga el culpable sino al que quieren y pueden aprehender, no existe valor ni imaginación, el mundo es de los pillos con la colaboración necesaria de los mediocres.
Espero que se sepa lo que se hace, pero mucho me temo que ni ellos ni nosotros.
Debo empezar diciendo que no soy funcionario. Y sin embargo estoy en desacuerdo con esta medida porque es la manera fácil de ahorrarse unos millones, porque crea inseguridad en los hogares, porque retrae aún más el consumo, porque afecta a un colectivo ya modesto y afectado, porque castiga a quien no tiene la culpa, porque es hacer justo lo contrario de lo que decía el PP en su programa electoral.
Llevo varios días instalado en el Club del Pesimista, tomando vermú. Esto no tiene remedio, cerrarán más empresas, aumentará el delito y la corrupción, no paga el culpable sino al que quieren y pueden aprehender, no existe valor ni imaginación, el mundo es de los pillos con la colaboración necesaria de los mediocres.
Espero que se sepa lo que se hace, pero mucho me temo que ni ellos ni nosotros.
miércoles, 4 de julio de 2012
> Diez monedas
En una comunidad con piscina se plantea admitir a no residentes previo pago de una cuota para reducir las cargas del mantenimiento de las instalaciones.
Alguien dice: pongamos una cuota de diez euros al mes por el uso de la piscina. Otro dice: ¡qué horror, a ese precio la piscina se llenará de chusma!
Nadie quiere que su vecindario se llene de chusma, tenga esta palabra el significado que tenga para cada cual. Pero ¿quién dice que los que los que no tienen más de diez euros al mes para piscina sean chusma? ¿Le gustaría que viviesen en su urbanización Belén Esteban, Julián Muñoz o Carlos Dívar?
Pero no hemos de despreciar la selección natural tan a la ligera. La medida funciona, y con una cuota de cuarenta euros al mes la piscina no se llenó de chusma, tenga esta palabra el significado que tenga para cada cual, aunque muchos que no tenían cuarenta euros ni eran chusma tampoco pudieron entrar.
Alguien dice: pongamos una cuota de diez euros al mes por el uso de la piscina. Otro dice: ¡qué horror, a ese precio la piscina se llenará de chusma!
Nadie quiere que su vecindario se llene de chusma, tenga esta palabra el significado que tenga para cada cual. Pero ¿quién dice que los que los que no tienen más de diez euros al mes para piscina sean chusma? ¿Le gustaría que viviesen en su urbanización Belén Esteban, Julián Muñoz o Carlos Dívar?
Pero no hemos de despreciar la selección natural tan a la ligera. La medida funciona, y con una cuota de cuarenta euros al mes la piscina no se llenó de chusma, tenga esta palabra el significado que tenga para cada cual, aunque muchos que no tenían cuarenta euros ni eran chusma tampoco pudieron entrar.
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