martes, 23 de agosto de 2022

> Zombis

 

Estuve parado frente a la puerta de un supermercado, unos quince minutos. Era un barrio de clase media venido a menos, de esos en los que los hijos precarios han heredado las viviendas de los padres y las mercerías y las panaderías han sido sustituidas por chinos y aceitosos kebabs.

 

Llegó una señora de negro con dos niños y se sentó en una silla que inexplicablemente había en la puerta. Uno de los niños se acurrucó a su lado y ella le acariciaba la cabeza. Parecía que esperaba algo que nunca ocurriría. El otro niño se tumbó en el sucio suelo, mejilla contra baldosa, como un perro ante la indiferencia de su amo.

 

Un joven de mediana edad, con barba de una semana, pelo largo y ropa muy informal, salió de la tienda con un panecillo integral y un paquete de queso fresco en las manos. Tiró el cartón del paquete al suelo, abrió el pan con las manos y echó el queso con el suero dentro. También tiró el envase del queso al suelo; esponjó el panecillo, le dió un bocado y se fue.

 

Una señora salió también del supermercado sin ninguna compra, airada. Iba sola. Se paró delante del cartel de las ofertas y le amenazó y gritó hasta que se cansó y también se fue.

 

Mi clase media nunca tuvo que presenciar estas escenas. Ellos mismos se ocultaban y eran reductos aislados en barrios por los que no se pasaba salvo que fueras a ellos. Sus protagonistas, sin embargo, se han extendido y me siento amenazado de ser engullido, y tengo miedo. Y lo peor: ellos ya no se ocultan a las miradas de la clase media, en retirada.

jueves, 18 de agosto de 2022

> YT

 

Me he aficionado a ver vídeos en Youtube. Entiendo que debe ser difícil no sucumbir a la presión de destacar en ese piélago de realizaciones, pero todo se va andando, con regresiones.

 

En un principio fue el caos, y no había (casi) nada que se pudiera ver sin rubor; entonces algunos pioneros fueron subiendo contenido y el público vio que estaba muy bien esto que se había hecho. Me sorprendieron el altruismo y la imaginación que uno se puede esforzar en conseguir por la efímera inmortalidad de unos likes. Pero si alguien quería destacar, tenía que hacer necesariamente el tonto, poner caras y muecas fingidas y hablar a voces (los españoles). Luego se subieron conferencias de instituciones patrocinadas por bancos, fragmentos de programas de televisión, opiniones de expertos en busca de reconocimiento y popularidad. Los gritos bajaron de volumen (los españoles) y las muecas se redujeron o se confinaron al público infantil y juvenil.

 

Como no es propio del ser humano la perfección, proliferaron los que sin poner gestos estúpidos ni gritar, se ceñían a ridiculizar a los que no son de su cuerda y los mostraban precisamente poniendo caras y muecas tomadas en un mal momento del personaje. Eso era (es) un valor argumentativo de sus vídeos, que no era exponer una opinión sino ridiculizar al otro (ad hominem).

 

Cuando alguien se desliza por ese tobogán simplón, desconecto, pero ahí quedan esos iconos y pasquines con caras desencajadas, sonrisas histéricas o peluquines al viento para que los haters encuentren su pienso diario.

martes, 16 de agosto de 2022

> Operación Triunfo

 

Soy un nacionalista sin patria, si acaso el idioma. Ser español siempre desanima bastante, es la tradición. Sin embargo aún un rescoldo debe quedar en alguna parte, porque me indignan cosas que debieran disolverse en el mar de la normalidad nacional.

 

«Operación Triunfo» fue un programa de éxito que lanzó a la fama a varios jóvenes (dejémoslo ahí), y resume varias de esas cosas que me resultan incomprensibles. Ante un programa así, alabado por la promoción de nuevas promesas, sólo puedo hacerme preguntas como ¿por qué en una televisión pública española pagada con el dinero de todos se fomenta el inglés? ¿por qué sólo pop (ramplón, para mi gusto)? ¿por qué sólo jóvenes? Con ese pienso luego salen esos pollos.

 

Las respuestas se intuyen. Todo muy líquido.

viernes, 12 de agosto de 2022

> La botella no ha llegado a ninguna playa

Continúo con la imagen de mi última entrada, hace seis años: no había ninguna playa a la que llegar. Asumir eso es importante, como se asume con la edad ciertas cosas que en la juventud ni se atisban. Ya lo dijo Kavafis, el viaje es el camino, y cualquier día un naufragio cerrará ese último día. No es pesimismo, es inevitable, es. 

Y lo que viene al caso, hoy he decidido retomar este dietario. No sé por cuánto tiempo, ni la frecuencia, pero ¿por qué no? No somos imprescindibles, ni tan siquiera importantes (el mundo seguirá girando), pero hagamos algo con el tiempo y con las manos. Puede incluso que haya miles, millones de náufragos lanzando botellas al mar sin destino. 

Ya lo he dicho.

miércoles, 1 de junio de 2016

> Por no saber si tengo de quién despedirme

Esto es un mensaje en una botella. No sé quién lo leerá, ni cuándo, ni si lo leerá entero o aburrido pasará a otra página. Sin embargo, lo que parece seguro es que no lo leerá mucha gente. Aun así, está mal irse sin decir adiós.

Empecé hace varios años este blog porque me gustaba decir lo que he dicho. También había un punto de vanidad en esta empresa, y ha ido creciendo esta vanidad hasta convertirse en la razón que me impide seguir. Quizá también influya la astenia primaveral o la pereza que aumenta con los años y que ante cada esfuerzo nos hace preguntarnos ¿para qué?

Agradezco de verdad la lectura a mis seguidores. Quizá sea el medio el que desentona con los mensajes en una botella.

“Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo."

Luis Cernuda

miércoles, 3 de febrero de 2016

> Navidad

He visto en un documental a unos monos de Japón que viven en las montañas. Hace mucho frío, hay nieve por todas partes, y aunque los monos tienen un grueso pelaje tiritan y se estremecen. Las crías sobre todo se llevan la peor parte, y se aferran al cuerpo de sus madres mientras miran por el rabillo del ojo con desolación.

Pero en ese ambiente gélido y mortal los monos han descubierto que se puede estar muy a gusto sumergido en pozas termales. En la imagen los copos de nieve caen constantes y pesados sobre el pelaje de los monos, que entornan los ojos de placer mientras se sumergen hasta el pecho en las pozas. Pero no todos: en el borde de la charca miran ateridos los adultos y las crías de aquellos a los que los otros monos no les permiten bañarse en ese oasis de calor.

No sólo no les importa, sino que su placer no se ve ni interrumpido ni rebajado por la visión de los menesterosos y ateridos congéneres de alrededor. Las crías de los monos potentados chapotean despreocupadas y ajenas a todo, mientras sus padres sólo se preocupan de su propio calor y de no compartirlo con extraños... aunque haya espacio de sobra.

miércoles, 6 de enero de 2016

> Bolsas de la compra

En el supermercado tenemos cuidado en meter los productos congelados en la bolsa isotérmica, los huevos en la parte de arriba para que no se rompan, etc. Cada cosa tiene su lugar, e incluso cuando acomodamos las bolsas en el maletero del coche intentamos que viajen lo mejor posible en su lugar preciso.

Sin embargo hoy he escuchado al locutor en Radio Nacional de España, en el cierre de un informativo, sus peticiones para el nuevo año. Esperaba que este año acabe el drama de los refugiados para evitar tragedias como la del niño Aylan, a punto de olvidarse ya. Sin embargo añadió como segundo deseo no sé qué de que España ganara la Championship. En cinco segundos. Y no, no deberían estar en el mismo párrafo, ni tan siquiera en párrafos contiguos dos asuntos de importancias tan dispares.

Mezclar un deseo con el otro es no querer decir nada, es intentar quedar bien y luego decir realmente lo que te importa, es equiparar la muerte y el sufrimiento de cientos, miles de personas con un partido de fútbol.

Con una frase, llevaba toda la compra revuelta. Toda la mente.