miércoles, 6 de enero de 2016

> Bolsas de la compra

En el supermercado tenemos cuidado en meter los productos congelados en la bolsa isotérmica, los huevos en la parte de arriba para que no se rompan, etc. Cada cosa tiene su lugar, e incluso cuando acomodamos las bolsas en el maletero del coche intentamos que viajen lo mejor posible en su lugar preciso.

Sin embargo hoy he escuchado al locutor en Radio Nacional de España, en el cierre de un informativo, sus peticiones para el nuevo año. Esperaba que este año acabe el drama de los refugiados para evitar tragedias como la del niño Aylan, a punto de olvidarse ya. Sin embargo añadió como segundo deseo no sé qué de que España ganara la Championship. En cinco segundos. Y no, no deberían estar en el mismo párrafo, ni tan siquiera en párrafos contiguos dos asuntos de importancias tan dispares.

Mezclar un deseo con el otro es no querer decir nada, es intentar quedar bien y luego decir realmente lo que te importa, es equiparar la muerte y el sufrimiento de cientos, miles de personas con un partido de fútbol.

Con una frase, llevaba toda la compra revuelta. Toda la mente.

jueves, 17 de diciembre de 2015

> "La vida no vale nada"

De algo antes de mi época había una canción que decía: "si escucho un grito mortal / y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga". Cuando era joven pensaba qué gran verdad, hoy pienso: no tiene hijos.

El profesor Neira paseaba con su hijo cuando intervino en defensa de una mujer agredida, sufriendo la peor parte. El señor Pérez dejó la mano de su hijo de cinco años en la de su mujer y salió en defensa de otra persona con resultado parecido.

No sé si son héroes, pero dieron ejemplo a sus hijos y a muchas otras personas. Ahora sus hijos son huérfanos y sus mujeres viudas. Nunca he estado en esa circunstancia pero ¿se sienten los hijos, sus parejas, reconfortados por el sacrificio?

Mejor no pensar en el riesgo, porque regresaríamos a las cavernas.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

> La puta flauta

Le escuché la expresión a Albert Espinosa. El cansino aprendizaje del maldito instrumento durante la educación primaria ha hecho muchísimo daño al aprecio por la música.

Quizá no fuera intencionado y el subdirector general quería promocionar la música, pero consiguió lo contrario. Para no incurrir en gastos, pusieron a profesores de materias afines (tú a Nueva York y yo a San Francisco); seleccionaron un instrumento barato y melifluo en labios de escolares; obligaron a repetir una y otra vez la misma cansina melodía, no sólo a los niños, también a los padres y a los vecinos.

El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

> Yo también quiero

A los españoles, como a los rusos, nos encanta echarnos piedras encima pero ¡que nadie nos las eche! Así, entre los pecados capitales que adornan nuestro medallero de defectos está la envidia. Y eso es lo que sentí cuando vi por televisión la actitud de los espectadores franceses que desalojaban el estadio de fútbol tras los atentados del pasado viernes:

http://videos.marca.com/v/aXvywSZXm43-cantan-la-marsellesa-mientras-abandonan-saint-denis.html

Y también es lo que sentí cuando he visto cantar a los ingleses La Marsellesa en Wembley:

http://deportes.elpais.com/deportes/2015/11/17/actualidad/1447788977_522074.html

No sé si España (el Estado español, quiero decir) ha sido alguna vez un país normal, pero en muchas cosas no lo es en la actualidad. Al menos según la normalidad de nuestro entorno.

Hoy he leído que nos cabe el raro honor de ser uno de los tres países del mundo, junto con San Marino y Bosnia-Herzegovina, que no tienen letra en su himno. La tuvimos con Franco, con letra de Pemán; la tuvimos con el Himno de Riego, durante la II República. Hicieron intentos Aznar y el Comité Olímpico Español, pero no había consenso. Hasta Joaquín Sabina hizo un meritorio esfuerzo. Pero nada.

Sin embargo lo que de verdad une a una comunidad en la emoción son los mitos, los símbolos. Y de eso andamos escasos, salvo de cuadros como el de 'Duelo a garrotazos' de Goya: gracias Financial Times por ampliar nuestro repertorio de piedras encima.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

> Atardecer

Ayer por la tarde, cuando ya parecía que el día no iba a deparar más novedades y concluiría con una plácida cena y una sobremesa ordenada, llamaron al timbre. Me asomé al camino y vi a cuatro jóvenes como de veinte años. Ninguno parecía estar en condiciones de iniciar una conversación deliberativa, excepto una de las mujeres. Me explicó, ay, que eran los nietos de los antiguos propietarios de la casa. Sus abuelos habían fallecido unos años atrás y en un ataque de nostalgia querían volver a ver la casa en la que habían pasado tan buenos ratos cuando ellos eran unos críos.

Por supuesto les invité a pasar. Sólo una hablaba, los otros asentían y emitían sonidos guturales de afirmación. No podía mirar a ninguno sin ver gramos de piercings y gomina, lo que me pone muy nervioso. Hicieron fotos con sus móviles, y recordaron con monosílabos.

Parecían tan de este planeta que alguno podría haber dicho eso (si hablaran) de: "he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión....". Cuando se fueron miré en derredor a la calle: el androide quizá fuera yo.

martes, 20 de octubre de 2015

> Por ¿fin?

Dice el Eclesiastés que vana es toda esperanza, y no fui yo quien lo escribió. Ya ha pasado, el 27 de septiembre llegó, y el 28, y los titulares de los telediarios, los periódicos y los boletines de noticias siguen abriendo con la 'cuestión catalana'. Es la noticia más larga que recuerdan los tiempos, una telenovela de interminables capítulos que prometen un desenlace que nunca llega. El siguiente hito es una hoja de ruta a dieciocho meses. A ver si a esto se refería el presidente Artur Mas cuando hablaba de cierto hastío por ambas partes.

Como he dejado escrito, creo que los dos tienen razón: unos poniendo las urnas y otros defendiendo la ley. Pero no voy a entrar más en el fondo porque ya no se puede, porque 140 caracteres no dan para mucho y porque hastío es la palabra fina para decir cansancio: pfffffff. Como en el anuncio de la ONCE, no sé qué significa ese pfffffff, pero no tiene pinta de ser barato.

miércoles, 7 de octubre de 2015

> ¿Big?, ¿theory?

Con el tiempo uno relativiza (al menos yo). Pero durante la siesta la armadura de los años afloja y uno se sorprende, y no debería.

Escuché a un par de personas hablar de la serie de televisión 'The Big Bang theory'. Comentaban las situaciones con gran interés y durante los quince minutos que estuvieron hablando, créanlo, escuché adjetivos como 'inteligente' y 'original'. Hace unos días leí en el periódico un sorprendente artículo sobre un científico (¡en activo!) de la NASA que revisaba los guiones de la serie.

Decidí darle una oportunidad en contra de mi costumbre (recuerden que soy pesimista), y vi un capítulo: puede ser mala suerte, pensé; y vi otro, puede que la suerte se repita; y otro y otro hasta hacer cuatro. No perderé mucho tiempo en decir lo obvio para no ofender a nadie. Pero de lo que quería hablar no es de eso (hay tanto parecido ahí afuera), sino de por qué me parece tan detestable, especialmente detestable.

Hay otros programas que pretenden inducir al espectador con risas enlatadas en off. Hay series con personajes delirantes y extravagantes, ridículos. He comido ostras con más gracia. He aguantado a ver varios minutos de 'Sálvame de luxe', y parece más honesto porque uno sabe a ciencia cierta lo que va a ver. He visto porno, que tiene su utilidad, y he tomado alucinógenos que estiiiiiiiiiran la realidad. Pero, ¿todo a la vez?

Lo peor para la humanidad sería que quien tuviera un problema fuera yo, y no Sheldon Cooper.