Barack Obama, Joseph Biden. Osama bin Laden
Barack Osama, Joseph bin Laden
Osama Biden. Osama Biden Laden
Osama bin Laden
Y es negro, no tiene experiencia de mando, es joven. Y aun así tiene posibilidades de ser presidente de los EE.UU.
¿Se imaginan a un candidato a presidente del Gobierno de España que se llamara Mustafá Franco, sus padres hubieran llegado en patera a Canarias y él fuera un oscuro diputado por Gerona?
Aún nos falta mucho.
lunes, 15 de septiembre de 2008
domingo, 14 de septiembre de 2008
> Héroes a la fuerza
Han otorgado un premio Príncipe de Asturias a Ingrid Betancourt. La senadora colombiana ha sufrido un largo y penoso cautiverio en manos de las FARC, ha estado separada de su marido y sus hijos, ha estado enferma, incomunicada del resto del mundo. Sin duda es un gran sufrimiento, pero obligado y no desde luego resultado de una elección de Betancourt. Por lo tanto no entiendo cuál es el mérito para el premio, ya que se le premia por algo a la que ha sido obligada. Lo mismo podría decirse de Ortega Lara o de las víctimas del 11-S, e incluso de los bomberos que intentaron socorrerlas (su trabajo, durísimo, consiste en eso).
Creo que esto forma parte de una falta de rigor general, y de rebajar los límites de lo exigible. No creo que se deba premiar lo que debería ser normal (caso de los bomberos de Nueva York) ni las circunstancias fortuitas en las que nos coloca la vida. Por suerte hay muchas Teresas de Calcuta en el mundo, sólo hay que buscarlas (porque no salen en televisión). Claro que resultaría más difícil justificar y prestigiar un premio otorgado a alguien que nadie conoce.
Creo que esto forma parte de una falta de rigor general, y de rebajar los límites de lo exigible. No creo que se deba premiar lo que debería ser normal (caso de los bomberos de Nueva York) ni las circunstancias fortuitas en las que nos coloca la vida. Por suerte hay muchas Teresas de Calcuta en el mundo, sólo hay que buscarlas (porque no salen en televisión). Claro que resultaría más difícil justificar y prestigiar un premio otorgado a alguien que nadie conoce.
sábado, 13 de septiembre de 2008
> Los anuncios de alimentación
Cuando era niño, en televisión anunciaban los quesitos de la Vaca que Ríe, Cola Cao, y galletas Chiquilín. Los argumentos de venta eran todos muy parecidos y simples: te ayudaban a hacerte fuerte y a tener energía. Por aquella época la comida se compraba por las mañanas en el mercado (carne, pescado, fruta) y por la tarde en el ultramarinos del barrio.
Ahora sin embargo muchas cosas han cambiado. Pocas personas compran en mercados de abastos y hay tan pocos ultramarinos como linces ibéricos (pero sí supermercados).
Los productos de alimentación que anuncian hoy por la tele son mucho más abundantes y sugerentes. Uno ya no compra un cacao soluble que da energía en el desayuno, sino un estilo de vida. Además, el público al que van dirigidos los anuncios se ha ampliado también a los adultos y se ha hecho mucho más tecnológico. De hecho, los argumentos de venta del pasado se han transformado en remedios contra la pereza (también intelectual). Hay decenas de anuncios de alimentos que parecen medicinas para una sociedad enferma: unos combaten el estreñimiento, otros previenen la arterioesclerosis con su Omega3, el cáncer gracias a los antioxidantes, la osteoporosis… Otros tratan dolencias sociales, como la falta de tiempo (platos preparados), el vivir solo (porciones individuales) o la vejez desatendida (papillas).
Me gustaba más el pescado sobre las encimeras de piedra, la carne colgando de ganchos y el olor rancio del tocino del ultramarinos que los guantes de la sección de pescadería, las bandejas de corcho blanco y el ruido de la abrillantadora del suelo que tienen todos los supermercados. No habrá un Emile Zola de Mercadona como lo hubo del Mercado Central de París.
Ahora sin embargo muchas cosas han cambiado. Pocas personas compran en mercados de abastos y hay tan pocos ultramarinos como linces ibéricos (pero sí supermercados).
Los productos de alimentación que anuncian hoy por la tele son mucho más abundantes y sugerentes. Uno ya no compra un cacao soluble que da energía en el desayuno, sino un estilo de vida. Además, el público al que van dirigidos los anuncios se ha ampliado también a los adultos y se ha hecho mucho más tecnológico. De hecho, los argumentos de venta del pasado se han transformado en remedios contra la pereza (también intelectual). Hay decenas de anuncios de alimentos que parecen medicinas para una sociedad enferma: unos combaten el estreñimiento, otros previenen la arterioesclerosis con su Omega3, el cáncer gracias a los antioxidantes, la osteoporosis… Otros tratan dolencias sociales, como la falta de tiempo (platos preparados), el vivir solo (porciones individuales) o la vejez desatendida (papillas).
Me gustaba más el pescado sobre las encimeras de piedra, la carne colgando de ganchos y el olor rancio del tocino del ultramarinos que los guantes de la sección de pescadería, las bandejas de corcho blanco y el ruido de la abrillantadora del suelo que tienen todos los supermercados. No habrá un Emile Zola de Mercadona como lo hubo del Mercado Central de París.
viernes, 12 de septiembre de 2008
> “Spain is different”, II
No recuerdo a qué político le escuché la frase de que España tiene una democracia asentada. ¿Se parece España a Francia, al Reino Unido, a Dinamarca, a Estados Unidos? Los españoles, cuando estamos en el extranjero (si es que estamos, que eso ya es novedad) solemos estar arrugados y pensamos que en inferioridad de condiciones. Sólo nos falta la boina apretada contra el pecho. (Cuando hablo de “extranjero” me refiero al primer mundo; en el segundo y tercer mundo sí nos sentimos cómodos).
Cuando un español tiene dinero, manda a sus hijos a estudiar al extranjero, se compra un coche de importación y bebe vino y queso francés. La mayor empresa de distribución española se llama El Corte Inglés. Un alemán, un inglés o un francés por el hecho de serlo, ya son alguien en España (así los consideramos). Las clases medias sueñan con llevar a sus hijos al Liceo Francés, al Colegio Inglés o a la Escuela Alemana (no conozco que existan la Escuela Portuguesa o Griega, pero sí la Sueca)… En fin, que lo extranjero del norte siempre es mejor. Su prosperidad parece una consecuencia lógica de su evolución histórica, mientras que aquí (y en otros países) es más bien lo que hay porque es lo que tiene que haber. Por eso el sentimiento de inferioridad, porque somos unos recién llegados y vemos instintivamente las diferencias, y aunque la democracia por sí sola no garantiza nada, la idea de que los ciudadanos son los dueños del cortijo y pueden exigir contribuye mucho a que uno se levante por las mañanas con ganas de hacerlo bien y confíe que éste es el único camino para llegar a alguna parte que merezca la pena llegar. Y además da mucha confianza en sí mismo.
Cuando un español tiene dinero, manda a sus hijos a estudiar al extranjero, se compra un coche de importación y bebe vino y queso francés. La mayor empresa de distribución española se llama El Corte Inglés. Un alemán, un inglés o un francés por el hecho de serlo, ya son alguien en España (así los consideramos). Las clases medias sueñan con llevar a sus hijos al Liceo Francés, al Colegio Inglés o a la Escuela Alemana (no conozco que existan la Escuela Portuguesa o Griega, pero sí la Sueca)… En fin, que lo extranjero del norte siempre es mejor. Su prosperidad parece una consecuencia lógica de su evolución histórica, mientras que aquí (y en otros países) es más bien lo que hay porque es lo que tiene que haber. Por eso el sentimiento de inferioridad, porque somos unos recién llegados y vemos instintivamente las diferencias, y aunque la democracia por sí sola no garantiza nada, la idea de que los ciudadanos son los dueños del cortijo y pueden exigir contribuye mucho a que uno se levante por las mañanas con ganas de hacerlo bien y confíe que éste es el único camino para llegar a alguna parte que merezca la pena llegar. Y además da mucha confianza en sí mismo.
jueves, 11 de septiembre de 2008
> “Spain is different”, I
Unos vecinos ingleses han tenido la amabilidad de invitarnos a una barbacoa en su casa. Había otros invitados, tanto españoles como extranjeros, y como ya estaba algo cansado del esfuerzo de hablar y comprender traduciendo, me senté en una butaca y me dio por observar.
Los anfitriones son de clase media baja en el Reino Unido, ya jubilados, y sin embargo se han ido de su país a vivir a un pueblo del pintoreco sur sin saber ni una palabra de español, se han comprado una casa y viven despreocupados junto a la piscina. Un primo del propietario, australiano, dejó su trabajo allá y se fue a dar la vuelta al mundo con su mujer durante cinco meses; mientras ella está en Holanda haciendo cicloturismo él ha hecho una escapada a Marruecos y ahora está aquí comiendo costillas a la brasa. Otro, poco hablador, se dedica a operaciones de rescate. Otra compra aceite español y lo exporta a Italia para envasarlo con marcas de allí que son las que se venden en EE.UU. Será que aquí se vive demasiado bien, o será que España es diferente y por eso un inglés no puede escribir que ha ido a la barbacoa de un español que… etc.
Los anfitriones son de clase media baja en el Reino Unido, ya jubilados, y sin embargo se han ido de su país a vivir a un pueblo del pintoreco sur sin saber ni una palabra de español, se han comprado una casa y viven despreocupados junto a la piscina. Un primo del propietario, australiano, dejó su trabajo allá y se fue a dar la vuelta al mundo con su mujer durante cinco meses; mientras ella está en Holanda haciendo cicloturismo él ha hecho una escapada a Marruecos y ahora está aquí comiendo costillas a la brasa. Otro, poco hablador, se dedica a operaciones de rescate. Otra compra aceite español y lo exporta a Italia para envasarlo con marcas de allí que son las que se venden en EE.UU. Será que aquí se vive demasiado bien, o será que España es diferente y por eso un inglés no puede escribir que ha ido a la barbacoa de un español que… etc.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
> La Haya / Huelva
Hoy el Consejo General del Poder Judicial ha concluido que el juez Tirado es sólo responsable de una falta grave, y no muy grave, y le ha condenado a 1.500 euros de multa por escasa diligencia en ejecutar la sentencia al pederasta Santiago del Valle, que luego asesinó a la niña onubense Mari Luz.
También hoy, el juzgado de primera instancia de La Haya ha dictaminado que el gobierno holandés no es responsable por omisión de la matanza de Srebrenica. Tampoco, por supuesto, fueron responsables de omisión las Naciones Unidas, bajo cuyo mandato actuaban las tropas holandesas, según el mismo tribunal manifestó en otra sentencia. Esta ciudad bosnia se encontraba bajo protección del ejército holandés en julio de 1995 cuando llegaron las tropas serbobosnias al mando de Ratko Mladic y les dijeron que se retiraran o también les atacarían a ellos. El responsable holandés, el coronel Thomas Karremans, llamó a su gobierno y siguiendo las órdenes recibidas dejó la población en manos de los serbobosnios. Murieron más de 8.000 personas. ¿Para qué estarían allí esos soldados holandeses si cuando tenían que hacer lo que se esperaba de ellos se fueron a la comodidad de su hogar?
A veces estas casualidades son doblemente tristes, tanto por los hechos a los que se refieren como por lo que las une: si eres alguien ningún donnadie te va a amargar la vida. No pasa nada.
Referencia: http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Srebrenica
También hoy, el juzgado de primera instancia de La Haya ha dictaminado que el gobierno holandés no es responsable por omisión de la matanza de Srebrenica. Tampoco, por supuesto, fueron responsables de omisión las Naciones Unidas, bajo cuyo mandato actuaban las tropas holandesas, según el mismo tribunal manifestó en otra sentencia. Esta ciudad bosnia se encontraba bajo protección del ejército holandés en julio de 1995 cuando llegaron las tropas serbobosnias al mando de Ratko Mladic y les dijeron que se retiraran o también les atacarían a ellos. El responsable holandés, el coronel Thomas Karremans, llamó a su gobierno y siguiendo las órdenes recibidas dejó la población en manos de los serbobosnios. Murieron más de 8.000 personas. ¿Para qué estarían allí esos soldados holandeses si cuando tenían que hacer lo que se esperaba de ellos se fueron a la comodidad de su hogar?
A veces estas casualidades son doblemente tristes, tanto por los hechos a los que se refieren como por lo que las une: si eres alguien ningún donnadie te va a amargar la vida. No pasa nada.
Referencia: http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Srebrenica
domingo, 7 de septiembre de 2008
> Reseña: “Habíamos ganado la guerra”
Esther Tusquets, editora y escritora, cuenta sus primeros veinte años de vida en una familia burguesa de la Barcelona de la postguerra. Como advierte la autora al comienzo del libro, la descripción de la postguerra para quienes no la han vivido viene generalmente de los que perdieron la guerra y se quedaron (los menos: Haro Tecglen) y los que se fueron (los más: Luis Buñuel, Rafael Alberti, Francisco Ayala). Ella no es especialmente crítica con el régimen de Franco, pero habla de un mundo gris, arbitrario y muchas veces absurdo que era sustentado por familias como la suya que tenían artículo en plural delante del apellido.
El libro es ameno, a veces entretenido, aunque no destaca por una prosa original ni brillante (tampoco por lo contrario), pero merece ser leído por el testimonio poco habitual que presenta.
El libro es ameno, a veces entretenido, aunque no destaca por una prosa original ni brillante (tampoco por lo contrario), pero merece ser leído por el testimonio poco habitual que presenta.
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