sábado, 31 de enero de 2009

> Sobre una gallina que vino a morir a mi puerta

Ya he hablado en alguna otra ocasión sobre las gallinas que tenía. Y digo tenía porque la última que nos quedaba apareció agonizante en nuestra puerta esta mañana. Un zorro había entrado por la noche y se había dedicado a mutilarla, pero dejándola con vida. Parece que ésa es la relación de los zorros y las gallinas, porque una semana antes hizo lo mismo con otra que teníamos.

El caso es que estas gallinas tenían un corral que hice con mucho esfuerzo. El esfuerzo lo hice, pero las desagradecidas aprendieron a saltar los dos metros de la valla para picotear inciertamente por toda la finca en vez de conformarse con el regular pienso que les daba a diario. Podía haberlas encerrado en su jaula, podía haberles trabado las patas o las alas, y ahora estarían las dos vivas. Pero preferí (y ellas prefirieron, aunque no lo supieran) la libertad. Ahora están muertas.

Es la eterna duda entre seguridad y libertad, entre obligar o asumir. Si hubieran sido mis hijos no hubiera dudado, pero eran sólo gallinas. La conclusión que saco es que solemos elegir la libertad ajena, que nos es más reconfortante, cuando nos importa menos.

Lo triste fue que la gallina se acordó de agonizar junto a la puerta, cuando antes nunca nos había hecho caso, y que mi inexperiencia le costó diez minutos de sangrienta y gratuita agonía.

viernes, 30 de enero de 2009

> ¡Noticia bomba!

Supongo que es algo anecdótico por las circunstancias y la relevancia del cargo, pero leo hoy en la prensa que el Ministerio de Medio Ambiente (y un largo, políticamente correcto e incompleto etcétera) va a destituir a Adrián Baltanás, presidente de Acuamed, por los retrasos en la ejecución del plan de desaladoras (a nadie echan por una nimiedad como ésta, en realidad seguro que lo largan por no haberse terminado la sopa).

No pude creerlo. No creí que viviría una destitución antes de morir, aquí, en España, donde nadie dimite ni a nadie lo cesan, donde nunca cambia realmente nada. Pero la vida sorprende con estos pequeños placeres.

La bolsa baja, el sol luce, los almendros empiezan a florecer en Almogía. Un nuevo horizonte se empieza a “visibilizar” a lo lejos. Es viernes y quieren que disfrutemos del fin de semana.


Referencia: http://www.elpais.com/articulo/espana/Destituido/responsable/plan/desaladoras/retraso/obras/elpepuesp/20090130elpepinac_16/Tes

Notas de interés:
http://www.elconfidencial.com/noticias/noticia_5902.asp
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=145954

jueves, 29 de enero de 2009

> De mujeres no (esta vez)

Soraya (Sáenz de Santamaría) salía fotografiada en el dominical de “El Mundo” como femme fatale. Chacón (Carme) vestía pantalón y esmoquin muy modernos el día de la Pascua Militar ante el Rey. Las ministras (de Zapatero) lucieron moda española en Moncloa para la revista “Vogue”.

Los políticos varones no han tenido estas exposiciones mediáticas (si acaso Fraga en Palomares, y era por una buena causa). Si Rubalcaba posara con ropa de Jean Paul Gaultier (no hagan el esfuerzo de imaginarlo si estiman en algo lo que han comido esta mañana), se diría lo mismo de él que de Soraya, Chacón o “las chicas” de ZP, y desde luego nadie se lo tomaría en serio. Es lo que tiene el mundo, nos miden por nuestros actos menos brillantes. Si alguien no quiere pasar por frívolo, que no lo aparente, y menos en tiempos de crisis, que la envidia es la tiña nacional.

Nadie considera banal a Hillary Clinton, Angela Merkel o Margaret Thatcher, pero sí a Paris Hilton, Belén Esteban o Ana Obregón. Nadie considera banal a Barack Obama, Gordon Brown o Helmut Kohl, pero sí a Alfredo Urdaci, Dinio o Paco Clavel. No es cuestión de hombres y mujeres, es una cuestión de personas.

Por cierto, la ministra Bibian@ Aíd@, en su personal esfuerzo por limpiar la Academia y el cerebro, habla de “visibilizar” (sic) no sé qué cosas. Cuidado, máxima prudencia.


Referencia: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Nadie/hablaria/fueramos/hombres/elpepusoc/20090120elpepisoc_1/Tes

martes, 27 de enero de 2009

> Tengo una respuesta para mí

Anoche vi la intervención de Zapatero en televisión medio oculto por las sábanas de la cama. Para estas cosas soy muy vergonzoso, para ver cómo alguien no lo sabe hacer pero persevera en su idea pese a las circunstancias desfavorables. Zapatero no es un buen orador, no sabe trasmitir entusiasmo ni eficacia (sí, acaso, honestidad), pero tenía la obligación de ir y fue, aunque salió con más pena que gloria. Quería contentar a todo el mundo, dar esperanza, estimular, pero consiguió aburrir, repetir lo sabido y hacer que los españoles cifremos en el paso del tiempo la solución a la crisis.

De los políticos que han pasado por el programa me gustaron especialmente dos, Carod-Rovira y Duran i Lleida, porque fueron a exponer sus ideas y no dudaron en enfrentarlas a las del público cuando no coincidían. Uno puede estar de acuerdo o en discrepancia con ellos, pero les tiene que reconocer valor e ideas claras. No así el Presidente, al menos ante el público.

Una persona le instó a no exportar armas, ¿mandaría él al paro a las personas que trabajan en esas fábricas? Yo no. Otro le reprochó que ganara 80.000 euros, ¿debería cobrar lo que un administrativo el Presidente del Gobierno de España? Uno le dijo que por qué no utilizaban coches oficiales fabricados en España, ¿hay alguna empresa que fabrique coches de representación en nuestro país? (igual es por algo). Otros, en fin, le dijeron al Presidente que les diera trabajo porque lo habían perdido con la crisis. El Presidente no está para darles a ellos trabajo ni para dárselo a nadie, sino para promover las medidas que faciliten que haya trabajo para la mayoría de las personas. Si estos señores quieren vivir del Estado, que se preparen y aprueben unas oposiciones, y si no les apetece, que se busquen la vida por ellos mismos, que son adultos y en pleno uso (se supone) de sus facultades. Si fracasan, ya vendrá el Estado en su auxilio para que no pasen hambre ni enfermedad (y otras cosas), que ése sí puede ser el papel del Estado. Con todos ellos, sin embargo, Zapatero contemporizó, y los dejó a todos insatisfechos. Y a mí medio oculto por las sábanas de la cama.

> Incomprensibles: los mosaicos

Qué duda cabe que los mosaicos son bellos y llaman nuestra atención si están bien compuestos y ejecutados. Sin embargo parece algo extraño componer figuras con trocitos de materiales deshechos a propósito.

Hace unos días contemplaba uno de más de diez metros cuadrados hecho con teselas de azulejos mordidas con tenazas. Eran miles de piezas pegadas sobre un tablero. El caso es que para expresar lo que el artesano representaba le hubiera sido más fácil pintarlo, con lo que hubiera conseguido colores más variados y precisos a su antojo. Sin embargo se decidió por el mosaico, por invertir no sólo destreza en la ejecución, sino infinitas horas de trabajo.

Los mosaicos nos admiran no por lo que muestran, no tanto por la pericia de la representación, sino por el tiempo y la paciencia que estimamos hay entre sus teselas. El que encarga un mosaico no está comprando sólo una artesanía (hay otras técnicas) sino el tiempo de una persona, su paciencia y su minuciosidad. De alguna forma está comprándole la vida.

domingo, 25 de enero de 2009

> “Vargas Llosa, supongo”

En el dominical del día 11 de “El País” escribía Vargas Llosa un largo artículo sobre el horror que vive el Congo. No voy a comentar nada sobre el texto del reportaje, que podría haber firmado cualquier otro que no fuera este famoso escritor, sino sobre las fotos que lo acompañan.

Supongo que llegar a zonas apartadas donde se hacinan refugiados hambrientos, donde no hay ni agua, donde la vida depende del humor de unos tipos con traje militar, no debe ser ni fácil ni limpio. En una de las fotos, sin embargo, en medio de aquella pesadilla húmeda pero sedienta de color de laterita podemos ver las fotos de un apuesto escritor con la raya más recta que un peine pueda hacer y una barba obligada de tres días. Cruza los brazos sobre una oronda barriga que ensancha feamente sus pantalones vaqueros. Viste una fina camisa de rayas, la obligada guerrera de explorador y un sombrero verde impoluto que parece recién sacado de una tienda del Coronel Tapiocca.

Pero lo que más me llama la atención es otra foto en la que observa interesado lo que le dice un grupo de refugiados mientras toma notas en un cuaderno. La tapa del cuaderno es de motivos étnicos, de las que valen un dinero porque están hechas en buen papel. Para ir allí no podía usar un cuaderno normal, de esos que compramos con espiral y hojas de cuadrícula. El contenido era la forma.

viernes, 23 de enero de 2009

> Apuntes de un curso de FPO

La pasada semana he tenido ocasión de asistir a un curso de alfarería, pagado (muy generosamente) con fondos europeos que gestiona la Junta de Andalucía para la promoción del empleo.

Son cinco horas por las tardes. El primer día limpiamos las mesas, repartieron la mitad del material (un cuaderno, una carpeta y dos bolígrafos) y nos dijeron que nos podíamos ir a casa, que ya al día siguiente empezaríamos con el temario.

Al día siguiente, como lo prometido es deuda, comenzamos: qué es un círculo, un cuadrado, un triángulo, un rectángulo, los poliedros básicos (hasta seis lados), la regla, el cartabón y la escuadra. Éste fue el contenido de las tres primeras horas; luego, nos podíamos ir a casa.

Al tercer día, como el profesor tenía que hacer unas fotocopias en la otra punta del pueblo, nos puso a dibujar tres vasijas de barro. Cuando llegó, trazamos un cubo, una pirámide, un prisma, un cono y un cilindro. Luego nos podíamos ir a casa.

En el curso estábamos tres licenciados, una enfermera, una jubilada (sic), una niña deficiente mental (sic), un chico en educación de adultos, un ama de casa y un guardia de seguridad.

Los inspectores de la Junta avisan previamente antes de cada visita, con lo que nunca se encuentran lo que no quieren ver.

Dos personas que faltaron el segundo día no se ruborizaron en firmar la asistencia al día siguiente para que no constara su ausencia (a las tres faltas mensuales se supone que te echan).

Si por causas naturales no hay suficientes participantes que justifiquen la impartición del curso, los promotores no por ello van a dejar de obtener su pingüe beneficio: el profesor tiene dos sobrinas en la recámara para apuntarlas, tres alumnos del curso anterior se apuntan para justificar los trabajos particulares que están haciendo allí con material público, la concejala de cultura (IU) puede hablar con éste y con aquél para que se apunten a cambio de que… etc.

Los promotores de estos cursos literalmente se forran con dinero público, el profesor gana también una generosa nómina, el ayuntamiento mete bajo cuerda a varios vecinos (la jubilada, la niña) y se ahorra un centro social de día y consigue varios votos agradecidos, las personas aburridas tienen un sitio donde ir a charlar y a hacer manualidades.

Todos parecen ganar, excepto los que íbamos realmente a aprender alfarería, que éramos tres y que nos dimos de baja al cuarto día. En esto se gasta el dinero público, que como no es de nadie en particular corre a raudales hacia los sumideros de los aprovechados.