jueves, 6 de octubre de 2011
> Diseño
Puede que haya una razón que se me escape, pero sabiendo como sabemos que no hay que atribuir la mayoría de los males a la maldad sino a la estupidez humana, la costumbre de colocar los bancos públicos de espaldas a la circulación es un error. Quizá es que yo tenga manías de gángster, pero me inquieta no saber quién entra por una puerta de restaurante a la que doy la espalda o no ver venir un coche que se sale de la carretera y se dirige a atropellarme.
Las personas, desde luego, comparten mis temores y son reacias a sentarse en estos bancos salvo que estén muy cansadas o tengan una urgencia (atarse los cordones, reponerse de una taquicardia).
¿Costaba tanto, era tan peligroso, situarlos de cara a la carretera? Tengo ya los años como para recordar cuando se disponían así, y la gente se sentaba a ver pasar los coches y las personas de paseo. Los muchachos comíamos pipas. Hoy apenas verían paseantes, pero sí muchos más coches que antaño; con estos bancos sólo verán ya una pared de roca o la televisión en su casa. Lo mismo da.
sábado, 1 de octubre de 2011
> Viajar en ‘business’
Durante mucho tiempo compartí el asiento de mis viajes en avión con un anuncio en la revista Iberia en el que un triunfador norteamericano aseguraba que “no se tiene lo que uno merece, sino lo que se negocia”. Siempre me cayó mal ese señor que decía estas cosas y que se mostraba en la foto recién duchado y con una sonrisa radiante. Me caía mal porque mi carácter es opuesto y mi avatar mucho más contenido.
Pasados los años, cuando ya no viajo en avión, creo que de obvio ese señor tan lustroso era un filósofo: no existe la justicia, ni en los tribunales ni más allá del dintel de nuestra casa (si me apuran, de nuestro hipotálamo). Así el cuadro, sólo queda desarrollar capacidades de convicción que persuadan a los demás y sazonarlo con una pizca de savoir faire si uno quiere además quedar bien y subir nota.
Los que no se adornan con estos méritos tienen más difícil hacer que la vida trabaje para uno. Pero todo es intentarlo.
Pasados los años, cuando ya no viajo en avión, creo que de obvio ese señor tan lustroso era un filósofo: no existe la justicia, ni en los tribunales ni más allá del dintel de nuestra casa (si me apuran, de nuestro hipotálamo). Así el cuadro, sólo queda desarrollar capacidades de convicción que persuadan a los demás y sazonarlo con una pizca de savoir faire si uno quiere además quedar bien y subir nota.
Los que no se adornan con estos méritos tienen más difícil hacer que la vida trabaje para uno. Pero todo es intentarlo.
viernes, 23 de septiembre de 2011
> Síntesis de Carlos Boyero
No entro a valorar el contenido (¡y debería!), pero qué capacidad de síntesis ante la pregunta de un lector. El estoque fue así:
Estas cosas pasan cuando uno se enfrenta a elegir entre lo malo y lo peor, entre la dejadez y la ironía y entre el hambre y las ganas de comer.
- Queda muy poco tiempo para que gane de nuevo el PP. En vísperas de esa victoria (que, al parecer, será aplastante): ¿Sabría decirme algo bueno o que le guste de Mariano Rajoy?.
- Complicadísima pregunta. Solo sé que se van los tontos y llegan los malos.
Estas cosas pasan cuando uno se enfrenta a elegir entre lo malo y lo peor, entre la dejadez y la ironía y entre el hambre y las ganas de comer.
martes, 20 de septiembre de 2011
> ¿Crisis? ¿Qué crisis?
No es un hecho insólito. No sé si depende de que el ayuntamiento da por sentado que no pagará la factura de la electricidad a la compañía suministradora, o si se ha fundido un costosísimo sensor inteligente que controla el encendido o el apagado de las farolas, o si el señor que las apaga se ha quedado dormido. El caso es que estuvieron encendidas toda la mañana.
Nadie del ayuntamiento pareció darse cuenta (quizá no miren hacia arriba, sino a la exigua tierra bajo sus pies, por si se mueve). O quizá ese día no salieron los funcionarios a desayunar. Quizá estaban esperando que les enviaran el costosísimo sensor inteligente desde Alemania, o a que se despertara el buen señor que enciende y apaga las farolas, o a que les llegaran fondos para plantearse qué facturas pagar. Pero todos sabemos que de una forma u otra esas facturas se pagarán, y también sabemos quiénes no la van a pagar.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
> Sueño
La 2 es un lujo de cadena que, vistos sus niveles de audiencia, no sé si podemos o nos merecemos tener.
Hace unos días vi un documental sobre una rara enfermedad hereditaria que se manifiesta en que el enfermo no puede pasar de la fase 1 del sueño. Es una enfermedad terrible, devastadora, que se cobra siempre la vida del afectado a los pocos meses de manifestarse cuando éste, agotado su cerebro, entra en coma y muere.
Para más perversidad, la dolencia es hereditaria, dominante, y sólo se manifiesta en la madurez tardía, cuando ya has traspasado tan cruel herencia a tus hijos. En un proceso similar al de las ‘vacas locas’, el hipotálamo de los afectados se va haciendo cavernoso y acaba por sucumbir, sin ninguna cura ni paliativo posible. Por suerte, esta encefalopatía espongiforme es muy rara, y sólo se conocen cuarenta familias que transmiten el gen defectuoso. Terrible.
Sin embargo, ninguna de esas familias ha sido encontrada en los campos de refugiados de Somalia y de Etiopía, por ejemplo, donde se amontonan decenas de miles de personas malnutridas, humilladas y desarraigadas por la hambruna y sus gobiernos. Estas familias, por poner otro ejemplo entre muchos, no se reducen a cuarenta (¡ojalá!), y sus problemas no son un reto científico. Su destino tiene solución, y no es ni hereditario, ni contagioso ni dominante, y no hace falta un costoso análisis de sangre para detectarlo. Pero si medimos los medios por los resultados, también es incurable.
“El sueño de la razón produce monstruos”.
Hace unos días vi un documental sobre una rara enfermedad hereditaria que se manifiesta en que el enfermo no puede pasar de la fase 1 del sueño. Es una enfermedad terrible, devastadora, que se cobra siempre la vida del afectado a los pocos meses de manifestarse cuando éste, agotado su cerebro, entra en coma y muere.
Para más perversidad, la dolencia es hereditaria, dominante, y sólo se manifiesta en la madurez tardía, cuando ya has traspasado tan cruel herencia a tus hijos. En un proceso similar al de las ‘vacas locas’, el hipotálamo de los afectados se va haciendo cavernoso y acaba por sucumbir, sin ninguna cura ni paliativo posible. Por suerte, esta encefalopatía espongiforme es muy rara, y sólo se conocen cuarenta familias que transmiten el gen defectuoso. Terrible.
Sin embargo, ninguna de esas familias ha sido encontrada en los campos de refugiados de Somalia y de Etiopía, por ejemplo, donde se amontonan decenas de miles de personas malnutridas, humilladas y desarraigadas por la hambruna y sus gobiernos. Estas familias, por poner otro ejemplo entre muchos, no se reducen a cuarenta (¡ojalá!), y sus problemas no son un reto científico. Su destino tiene solución, y no es ni hereditario, ni contagioso ni dominante, y no hace falta un costoso análisis de sangre para detectarlo. Pero si medimos los medios por los resultados, también es incurable.
“El sueño de la razón produce monstruos”.
jueves, 8 de septiembre de 2011
> Cuadro de hombre en la ventana
Siempre me han provocado una profunda tristeza esos hombres sin camisa que se asoman al atardecer a la ventana de su piso a ver la calle, con frecuencia con un cigarrillo en la mano.
Me los imagino aburridos de todo. Por las tardes, el tedio de una vida estrecha que saben que no tiene ya remedio les llama hacia ese mundo al otro lado de la ventana. Están cansados de su trabajo, si lo tienen, y creen que se merecen algo mejor que ese piso en un barrio obrero, pero qué le van a hacer.
Sus padres tal vez hicieran lo mismo, pero eran hombres criados en el campo que buscaban el horizonte del trigo por encima de los tejados del barrio. Ellos se han criado aquí, y no conocen ese horizonte, por eso miran las aceras manchadas de contenedores de basura llenos hasta arriba.
Pienso por un momento que a lo mejor sólo están fumando y no tienen esa vida que les imagino. Pero no: en la Moraleja también fuman, y no se asoman a las ventanas.
Me los imagino aburridos de todo. Por las tardes, el tedio de una vida estrecha que saben que no tiene ya remedio les llama hacia ese mundo al otro lado de la ventana. Están cansados de su trabajo, si lo tienen, y creen que se merecen algo mejor que ese piso en un barrio obrero, pero qué le van a hacer.
Sus padres tal vez hicieran lo mismo, pero eran hombres criados en el campo que buscaban el horizonte del trigo por encima de los tejados del barrio. Ellos se han criado aquí, y no conocen ese horizonte, por eso miran las aceras manchadas de contenedores de basura llenos hasta arriba.
Pienso por un momento que a lo mejor sólo están fumando y no tienen esa vida que les imagino. Pero no: en la Moraleja también fuman, y no se asoman a las ventanas.
viernes, 2 de septiembre de 2011
> Otra liga
De vez en cuando leo el blog de Martín Varsavsky: no me puedo resistir a esa mezcla de riqueza y pantalón vaquero con un IPad bajo el brazo. Varsavsky se define como un emprendedor, tiene ideas y se codea con los que marcan tendencias. Y es inteligente y no se pone impedimentos.
El caso es que comentaba hace unos días sobre los líderes (jajaja) españoles, y a Rajoy y Zapatero los despachó en una frase como ‘mediocres’. De Rubalcaba tenía sus dudas, pero contactó con su equipo de campaña y tuvieron una entrevista en la que Martín Varsavsky le habló de cómo reducir el paro. A la salida, no estaba como para tirar cohetes, pero dijo que al menos Rubalcaba sabía inglés y le había escuchado. Pobres méritos.
En cualquier caso Varsavsky escribió que los políticos españoles juegan en otra liga, y no por la importancia del país. No tienen nada que ver con un Obama, Blair, Cameron, Sarkozy… Triste país que salta a reformar la Constitución cuando lo insinúa Merkel o que despliega su bandera sólo cuando la selección de fútbol hace algo en el terreno de juego. Consuelo: los hay mucho peores.
El caso es que comentaba hace unos días sobre los líderes (jajaja) españoles, y a Rajoy y Zapatero los despachó en una frase como ‘mediocres’. De Rubalcaba tenía sus dudas, pero contactó con su equipo de campaña y tuvieron una entrevista en la que Martín Varsavsky le habló de cómo reducir el paro. A la salida, no estaba como para tirar cohetes, pero dijo que al menos Rubalcaba sabía inglés y le había escuchado. Pobres méritos.
En cualquier caso Varsavsky escribió que los políticos españoles juegan en otra liga, y no por la importancia del país. No tienen nada que ver con un Obama, Blair, Cameron, Sarkozy… Triste país que salta a reformar la Constitución cuando lo insinúa Merkel o que despliega su bandera sólo cuando la selección de fútbol hace algo en el terreno de juego. Consuelo: los hay mucho peores.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

