Se puede pensar que es una licencia poética, una forma inocente de encontrar un chascarrillo para hacer un artículo. Sin embargo, no lo es.
Estuvo toda la noche lloviendo fuerte, después de varias semanas, varios meses, en los que más ha llovido que salido el sol. El río, habitualmente seco, venía con agua tintada de barro. No fue preciso contratar ningún espectáculo adicional para que por la mañana decenas de personas acompañadas de sus hijos bajaran en coche a la orilla del río a extasiarse con el espectáculo (recuerden: sólo era un río con agua). Los niños faltaron al colegio, los padres que aún trabajan pusieron alguna excusa, los parados dijeron que mejor ahí que en el bar (saludos a Durán i Lleida).
Pensemos por qué un río con agua pasa a ser un espectáculo tan popular. El río es un epifenómeno.
jueves, 6 de marzo de 2014
jueves, 20 de febrero de 2014
> Se busca
Por una suerte de magia simpática las personas intentan recuperar o lograr la prosperidad imitando sus efectos concretos: grandes cenas, buenos trajes y coches… Y, contra toda creencia racional, sí que funciona.
Hemos visto estos días en periódicos imágenes de personas hechas a sí mismas, de baja extracción social, que gracias a gastarse el dinero que no tenían en aparentar que sí lo tenían, y de sobra, llegaron a tenerlo como deseaban. Luego ya estaban en la lista de los socios del club y sólo tenían que dejarse llevar y engrasar apenas la maquinaria en los cumpleaños, bodas y en la navidad de la gente que importa.
Algunos dirán de qué les ha servido, ya que ahora están sometidos a investigación: quiá, no les pasará nada, ¿no ven lo tranquilos que están y cómo sonríen enseñando los dientes?
Hemos visto estos días en periódicos imágenes de personas hechas a sí mismas, de baja extracción social, que gracias a gastarse el dinero que no tenían en aparentar que sí lo tenían, y de sobra, llegaron a tenerlo como deseaban. Luego ya estaban en la lista de los socios del club y sólo tenían que dejarse llevar y engrasar apenas la maquinaria en los cumpleaños, bodas y en la navidad de la gente que importa.
Algunos dirán de qué les ha servido, ya que ahora están sometidos a investigación: quiá, no les pasará nada, ¿no ven lo tranquilos que están y cómo sonríen enseñando los dientes?
martes, 11 de febrero de 2014
> Quien no se consuela es porque no quiere
Si usted no vive en Málaga puede que no se crea ninguna de las premisas de este artículo, pero son ciertas. La primera es que es muy frecuente que en pleno invierno, cuando el resto de España y Europa tiritan de frío y los paraguas se vuelven del revés, en Málaga hay muchos días que se puede estar en mangas de camisa y sentir el calor del sol en la cara. La segunda, y última, es que hay en Málaga un pensamiento de que sí, hay problemas, pero ¡qué clima tan bueno tenemos!
En Málaga la última tasa de paro alcanzaba el 36’2% de la población activa, y no menciono otros problemas por no sonrojar con opiniones la web pero ¡qué clima tan bueno tenemos!
En Málaga la última tasa de paro alcanzaba el 36’2% de la población activa, y no menciono otros problemas por no sonrojar con opiniones la web pero ¡qué clima tan bueno tenemos!
miércoles, 5 de febrero de 2014
> Ante el fin
He visto varias personas en el trance de morir. No se acordaron de sus cuentas corrientes, ni de su Audi, ni tan siquiera de sus hijos. Revivían sucesos de la infancia, algunos terribles y otros triviales como el soplar del viento. En vida, sin embargo, nuestros afanes fueron bien distintos; cuando escuchamos música en el sótano de casa se nos vienen recuerdos enredados en los primeros años al compás de las fugas de Bach.
Cuando niños el mundo es eso que está allí enfrente, y estamos solos en el miedo que es imaginarlo y soportarlo. En los últimos sones volvemos a estar desamparados, pero no ante el mundo, sino ante la nada. Morimos como soñamos, solos, y buscamos a nuestra madre.
Cuando niños el mundo es eso que está allí enfrente, y estamos solos en el miedo que es imaginarlo y soportarlo. En los últimos sones volvemos a estar desamparados, pero no ante el mundo, sino ante la nada. Morimos como soñamos, solos, y buscamos a nuestra madre.
viernes, 24 de enero de 2014
> El doble sentido
Me encantan los dobles sentidos: ¡se ahorra tanto! Uno dice algo y los de derechas de buen humor piensan que hablas mal de la izquierda, y los de derechas de mal humor piensan que hablas mal de ellos; los de izquierda, se limitan a sonreír y a cambiar de tema. Con los dobles sentidos matas dos pájaros de un tiro, das dos mandobles con un solo gesto y aprovechas que el Pisuerga pasa por Valladolid. Un doble sentido corta o amorata, beneficia y humilla, ensucia y restriega, pero sobre todo es generoso.
En el lado contrario del discurso están las medias verdades, cicateras y hurañas, que miran antes de salir por si acaso llueve. Las medias verdades primero calculan y buscan la equidistancia entre el verdugo y la víctima, la caridad y la justicia. Las medias verdades guardan las espaldas y pretenden aguantarlo todo, en el mañana.
Vean un telediario cualquiera, lean un periódico antes de envolver con él las copas de navidad, y busquen entre los editoriales y los entrecomillados los dobles sentidos y las medias verdades, y luego díganme por qué estamos en crisis.
En el lado contrario del discurso están las medias verdades, cicateras y hurañas, que miran antes de salir por si acaso llueve. Las medias verdades primero calculan y buscan la equidistancia entre el verdugo y la víctima, la caridad y la justicia. Las medias verdades guardan las espaldas y pretenden aguantarlo todo, en el mañana.
Vean un telediario cualquiera, lean un periódico antes de envolver con él las copas de navidad, y busquen entre los editoriales y los entrecomillados los dobles sentidos y las medias verdades, y luego díganme por qué estamos en crisis.
lunes, 13 de enero de 2014
> Kits
martes, 7 de enero de 2014
> ¿Es audaz Rajoy?
Para responder a esta pregunta, definamos el adjetivo. Audaz no es el que bracea para salvarse cuando está en el mar, sino quien no sabiendo nadar afronta el riesgo de lanzarse considerando un bien mayor.
A Rajoy no le gusta hablar en público, qué le vamos a hacer, pero como es presidente del gobierno no tiene otra y recurre a las pantallas de plasma, a salir por otra puerta para no encontrarse con los periodistas y a pactar las preguntas en los pocos casos en las que pueden hacérselas los profesionales: no se lanza al mar. Nuestro presidente es tímido. Cuando asiste a reuniones internacionales se hace el entretenido por aquí y por allá para no hablar con otros, aquí no sólo por timidez sino porque no conoce el idioma (se acompaña de una traductora jurada).
Salvo algunas cosillas, Rajoy es un asiduo de las medias verdades y de las verdades al cuarto. Con las primeras se guarda las espaldas por si acaso; con las segundas, pretende llenar los muchos silencios.
A diferencia de la mujer de su mentor, que es torpe pero valiente, nuestro presidente quizá sea listo, in dubio pro reo, pero desde luego está cortado como un relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor, mientras las cosas van arreglándose por la ley de la gravedad; o empeorando, por la gravedad de las cosas.
A Rajoy no le gusta hablar en público, qué le vamos a hacer, pero como es presidente del gobierno no tiene otra y recurre a las pantallas de plasma, a salir por otra puerta para no encontrarse con los periodistas y a pactar las preguntas en los pocos casos en las que pueden hacérselas los profesionales: no se lanza al mar. Nuestro presidente es tímido. Cuando asiste a reuniones internacionales se hace el entretenido por aquí y por allá para no hablar con otros, aquí no sólo por timidez sino porque no conoce el idioma (se acompaña de una traductora jurada).
Salvo algunas cosillas, Rajoy es un asiduo de las medias verdades y de las verdades al cuarto. Con las primeras se guarda las espaldas por si acaso; con las segundas, pretende llenar los muchos silencios.
A diferencia de la mujer de su mentor, que es torpe pero valiente, nuestro presidente quizá sea listo, in dubio pro reo, pero desde luego está cortado como un relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor, mientras las cosas van arreglándose por la ley de la gravedad; o empeorando, por la gravedad de las cosas.
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